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Fuente: АrсhDаilу

Refugio El Nido / Carlos Pastor Santa María Arquitectos Colaboradores

Refugio El Nido / Carlos Pastor Santa María Arquitectos Colaboradores, Cortesía de Marines Herrera Otero y Carlos Pastor Santa María

Cortesía de Marines Herrera Otero y Carlos Pastor Santa María

Texto descriptivo proporcionado por los arquitectos. El proyecto El Nido está ubicado en el centro del gran desierto costero peruano, entre los distritos de Lurín y Pachacamac en la periferia sur de la ciudad de Lima. Es un extenso y fértil valle habitado desde tiempos prehispánicos por la cultura del mismo nombre, entre otros.

Cortesía de Marines Herrera Otero y Carlos Pastor Santa MaríaCroquisCortesía de Marines Herrera Otero y Carlos Pastor Santa María

La cabaña es para Janine, una mujer intrépida, atleta profesional, ciclista de montaña y fotógrafa. Este lugar le sirve de descanso en la tarde cuando regresa de Lomas de Lúcumo. Sobre todo los fines de semana, que empiezan llenos de adrenalina conquistando caminos con su mountain bike. El refugio invita al descanso y la contemplación, buscando captar los sonidos del entorno. Se inserta y llega de puntillas para mimetizarse con la naturaleza. Se posa en el lugar con pertinencia, congelando segundo a segundo la luz del amanecer y filtrando hasta el último rayo de luz de la tarde. Está orientado para que ventile y respire con su habitante.

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Plantea un gradiente espacial de lo privado a lo público y de lo público a lo privado; con una rampa que evoca las antiguas culturas de la costa y su entrada ceremonial. El nido está ubicado en un pequeño edén, lugar que le permite esconderse de la gran ciudad de Lima. Para llegar allí, se camina por la entrada de árboles y arbustos que dan paso al proyecto como un marco sutil generando cierta intriga.

Cortesía de Marines Herrera Otero y Carlos Pastor Santa MaríaCortesía de Marines Herrera Otero y Carlos Pastor Santa María

El sistema estructural del proyecto permite suspenderlo, es ligero y eficiente y da libertad al paso del aire y la niebla por debajo y entre sus dos cubiertas. Además, las estrategias pasivas permiten el confort necesario, tanto en verano como en el húmedo invierno. Los cerramientos son de paneles de madera y caña, materiales típicos de la costa. Se ordenan según la funcionalidad del espacio: densos en lo privado y porosos en lo público. Los del área social son rotativos lo que permite un cambio de aires. Ver o no ver, abierto o cerrado, adentro o afuera. Esta estrategia democratiza el uso, la percepción y la libertad del habitante.

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El nido y su habitabilidad es una abstracción permanente, es afirmar lo fenomenológico en cada parte. Se hace énfasis en la experiencia, desde la entrada, donde la madreselva indica la entrada o salida. Los paneles de caña que protegen el espacio privado crean una sombra que tamiza el espacio y aligera la sensación espacial por la caña dispuesta en un gran plano. Cada espacio ordena una secuencia de momentos y tonos.

Cortesía de Marines Herrera Otero y Carlos Pastor Santa María

El proyecto fue fabricado íntegramente por nuestro equipo. Desarrollamos el proceso de cada pieza hasta el montaje del proyecto. Dilataciones y contracciones de cada detalle, cómo se unen los diferentes materiales. Todos ellos, caña, madera y acero, aportan desde su forma, función y ligereza. Cada habitación está enmarcada y desarrollada.

Cortesía de Marines Herrera Otero y Carlos Pastor Santa María

El clima de la costa peruana se caracteriza por meses de verano cortos e inviernos largos y húmedos. Por ello, cada elemento forma parte de un sistema que asimila las plantas como parte del proyecto. El proyecto solo no funciona. La naturaleza completa el refugio y lo invade generosamente en textura, color y aroma. Como un nido, se adapta a las condiciones de su entorno.

Cortesía de Marines Herrera Otero y Carlos Pastor Santa María
Fuente: АrсhDаilу

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